Rusiñol, protagonista del último billete de 50 pesetas

En la historia del grabado en España hay una parcela que se puede considerar inédita. Es la que se refiere al grabado que tuvieron que realizar desde el siglo XVII a nuestro días diversos organismos, dependientes primeramente del poder real y más tarde del estado, con el fin de crear documentos públicos con las debidas características de garantía como para ser reconocidos como emanados del poder y con los suficiente elementos de seguridad para no ser fácilmente falsificados. Es bien conocido que desde antiguo el único sistema gráfico que ofrecía suficientes garantías en documentos en los que era necesario su difusión masiva fue el grabado, primeramente por medio de los sellos de tinta en los que previamente se grababa el punzón y, algo más tarde, por los llamados sellos en seco, hasta ser sustituido por el grabado tipográfico y el calcográfico.

Terminada la guerra civil española era urgente, a pesar de las circunstancias exteriores, iniciar la reorganización de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Un punto crucial dentro de ésta era conseguir controlar el proceso completo de fabricación de billetes de Banco, ya que hasta entonces se había recurrido a su fabricación en el extranjero. Para conseguir este propósito se dictan dos decretos en los que se otorga preferencia en la fabricación de los billetes del Banco de España a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y se intenta dar solución al problema del abastecimiento de papel de producción nacional, hecho que se conseguirá años más tarde inaugurándose en 1953 la fábrica de papel de Burgos.

El intervencionismo estatal en lo que se refiere a iconografía, queda reflejado en la orden del 5 de julio de 1944, dada por el Ministerio de Hacienda: “La creación de la Oficina Filatélica del Estado, ha supuesto por parte del Estado, la decisión de poner orden definitivamente en todo lo que afecta a los efectos timbrados españoles (es decir, todo papel timbrado y otros documentos o timbres que se admiten como medio de pago, cuya expedición está reservada a la autoridad pública). Símbolo de soberanía, portador de valores espirituales e históricos (…) obliga a sentar las bases esenciales para una política de emisiones (…) condiciones técnicas de su producción, su calidad artística, el criterio iconográfico y regulación de la vigencia de las emisiones”.

Se instituye el Plan General de Iconografía que se basa en los siguientes principios:

1º. Simbolización del Estado y de la Soberanía: El Jefe del Estado.
2º. Iconografía histórica española: Grandes personalidades.
3º. Iconografía de la acción de España en el Mundo.
4º. Iconografía de las creaciones españolas en el mundo.
5º. Monumentos españoles.
6º. Paisajes españoles”

En cuanto a las innovaciones técnicas se refiere, no ha habido ningún cambio sustancial en la evolución del grabado calcográfico. Desde 1940 hasta 1994, tanto en la emisión de sellos como en la de billetes de Banco y otros documentos de valor, no ha perdido vigencia, ya que la calidad artística y la garantía que ofrece no han sido superas por otros medios de impresión.

Es en este contexto de la disciplina del grabado, de su arte y de su técnica, relacionado en todo caso a los documentos públicos de garantía y seguridad y su iconografía, que queremos destacar el dedicado a la figura de Santiago Rusiñol con el grabado de su efigie pues el último billete de 50 pesetas que circuló en España está dedicado al pintor-escritor y fue emitido por el Banco de España el 31 de diciembre de 1951, con una tirada de 69.500.000 ejemplares, y se retiró el 17 de febrero de 1956. A partir de 1957 y hasta 1998 las cincuenta pesetas pasarían a ser una moneda metálica.

Anverso y reverso del histórico billete de 50 pesetas de 1951
Anverso y reverso del histórico billete de 50 pesetas de 1951

Fue un billete impreso en litografía y calcografía y estando dedicado a Santiago Rusiñol en el anverso podemos ver un busto del pintor grabado por José Luis López Sánchez Toda, quién finalizó el grabado del reverso, comenzado por José López López-Pavía, en el que vemos: Jardines de Aranjuez con el Fauno Viejo, obra de Rusiñol. La marca al agua es la cabeza del pintor y su tamaño es de 135×80 mm.

Descripción del billete de Santiago Rusiñol, por el Banco de España

José López López-Pavía nació en Madrid en 1925, sus primeros pasos los da como aprendiz eventual en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre en noviembre de 1940. Cursa estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. En 1947 causa baja como personal laboral de la FNMT, ya que pasa a formar parte del personal funcionario como grabador auxiliar primero. Es autor de parte del grabado de este billete y realiza el retrato de Albéniz en el billete de 25 pesetas de 1954.

El grabado se inspiró en el busto de Rusiñol realizado por Clarasó en los Jardines de Aranjuez aunque personalizando y dulcificando el evidente hieratismo de la escultura.

Busto de Santiago Rusiñol, por Enric Clarasó i Daudí (1857-1941)

En el reverso de este billete vemos uno de los cuadros que Rusiñol pintó en los jardines del Real Sitio de Aranjuez, Madrid. La primera vez que llega a Aranjuez es a finales del siglo XIX, los numerosos cuadros que hay de los jardines nos muestran que el pintor viajó más veces a la localidad madrileña en lo que denominaba “campañas de pintura” siempre encuadradas durante los meses de primavera o de otoño. Fue en una de estas visitas cuando Rusiñol murió en 1931. En El Fauno Viejo Rusiñol nos transporta a un rincón ubicado en los Jardines del Príncipe y observando la foto actual del Fauno comprobamos que en nada se parece a lo que el pintor realizó en 1911.

Fauno Viejo, Santiago Rusiñol (1911) / Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Fauno Viejo, Santiago Rusiñol (1911) / Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

El fauno viejo. Se exhibe en la sala 201 del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía pero es una obra cedida por el Museo del Prado. 

Fauno, autor desconocido, Jardín del Príncipe (Aranjuez)
Fauno, autor desconocido, Jardín del Príncipe (Aranjuez)

Bibliografía

Francisco Olmos, José María (2015) La imagen de Madrid en los Billetes del Banco de España. En: Paseo documental por el Madrid de antaño. Madrid : Universidad Complutense de Madrid ; Fundación Hospital de San José de Getafe, pp. 157-221. En línea: https://www.ucm.es/data/cont/docs/889-2015-11-23-j2015_maq_francisco%20olmos%20jose%20maria%20de.pdf
Catálogo gráfico. J. Carrete. R. Garzón y G. Mera, Madrid, Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, 1994.
Boletín del Banco de España de billetes y monedas de pesetas canjeables por euros hasta el 31 de diciembre de 2020
Boletín Numismático Digital.

Jorge Pérez Vela, Guía y Atención al Público en Museus de Sitges

3 respostes a “Rusiñol, protagonista del último billete de 50 pesetas

  1. El grabado de Rusiñol se hizo a partir de un retrato de estudio hecha en 1918 por el fotógrafo Josep Maria Sagarra (Sarrià 1885 – Barcelona 1959) y no inspirada en el retrato escultórico de Enric Clarasó.

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  2. Buenos dias,

    Con referencia al post de Jorge Pérez Vela sobre el billete de 50 pesetas de Santiago Rusiñol, y ante la imposibilidad de incluir la imagen en mi comentario, adjunto la fotografía que se utilizó para el grabado del billete. Se trata de una fotografía de estudio hecha por Josep Maria Sagarra en 1918. El parecido con el grabado no da lugar a dudas.

    Saludos,

    Mercedes Palau-Ribes

    > El 12 may 2020, a las 10:37, Museus de Sitges: el Blog escribió: > >

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